jueves, 5 de febrero de 2009

El Castaño de O’Higgins


El tiempo es inexorable y el viejo castaño ya no resiste. Se muere, como se muere todo lo que nace. Pero ¿qué pasará con toda la tradición, con la historia?, ¿se muere también la gratitud y el recuerdo?, ¿se nos muere también el alma y las raíces que nos sujetan al pasado?

En el año 1982, por gestiones y recursos financieros aportados por la filial provincial del Instituto O’Higginiano, se compró al entonces Servicio de Seguro Social, el lote asignado con el número 1 “El Castaño”, con una superficie de 9.109, 12 metros cuadrados.

Un estudio realizado en 1999 por profesionales de Forestal Cholguán S.A. indica que el árbol pertenece a la especie “castanea sariva” y que fue plantada, probablemente, hace 200 años. Su estado biológico presenta un acelerado desmoronamiento y el tallo está decapitado en el ápice, con vigorosas ramas basales de follaje abundante, lo que permite la fotosíntesis para sobrevivir.

El Instituto O’Higginiano, con la colaboración de la sede Los Angeles de la Universidad de Concepción, Forestal Celco S.A y la Municipalidad de Quilleco han realizado diversas actividades para conservar este patrimonio histórico, especialmente para los habitantes de esta zona.
Todos deseamos que el viejo castaño nos continúe acompañando mientras se logra reproducir su especie. Mientras tanto, merece todo nuestro cuidado y respeto.


AL CASTAÑO

“Entonces para qué esos libros oscuros y tremendos.
Si tu historia no se hizo de hojas amarillentas.
Tu historia son esas hojas vivas del castaño.
Ellas regresan a la tierra como tus mayores.
Pero van a ser justo y a su tiempo las alas del castaño.
Para que vuele el tiempo en su bandada”

“Palabras a un canterano que puedes ser tú”
Floridor Pérez, invierno de 1965.

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